lunes, 28 de marzo de 2016

COMPARTIENDO TU OPINIÓN

Educación para cambiar al mundo: J. Meirelles.
Salvador Calva Morales.
Los padres envían a sus hijos a la escuela para ser educados. Ahí están los expertos que pueden dar una buena educación a  niños y  jóvenes. Al menos eso creemos.
Los padres olvidamos que la educación empieza en casa. Nuestras formas de ser y de hacer serán copiadas fielmente por nuestros hijos. Esa formación les llevará a enfrentar la vida tal como nosotros lo hacemos, sin importar las teorías aprendidas con las que pretendamos enmendar lo realizado.
Eso, nuestra educación, la llevamos a todas partes, dice Jobson Meirelles, agente de la Secretaría Municipal de Transporte e Trânsito (Semtran), Vila Velha, en Espíritu Santo en Brasil.
La falta de reflexión sobre el comportamiento que asumimos frente a los problemas cotidianos, nos va llevando a situaciones que, lejos de resolver el problema, lo agrava.
Con actitudes violentas pretendemos remediar lo que pasa: ponemos cara de enojo, pegamos un grito, reprochamos, socavamos, humillamos, mostramos desprecio, descalificamos… y echamos mano de todos los recursos de que somos capaces los humanos para mostrar nuestro desacuerdo.
Nos olvidamos que somos seres pensantes.
Ante lo ocurrido, olvidamos el fin que perseguimos. No reflexionamos sobre cuántas variables hay para una verdadera solución. Sólo nos enfocamos  a hacer más grande el problema y  terminar despertando en el otro una actitud contraria: la rebeldía, la reincidencia, el desacato… y a veces eso desata la violencia.
Por eso, en las siguientes líneas quiero compartir contigo una lección de vida que hace 8 años tocó a  los 500 mil pobladores de Vila Velha (Pueblo Viejo), y ahora impacta al mundo con un millón 102 mil reproducciones del video publicado por  De León, Ricardo Antonio (20151209) Lo mejor en décadas. Recuperable en https://www.facebook.com/deleonricardoantonio/videos/947887941991964/
El agente Meirelles hace sonar su silbato para ordenar el tránsito en las avenidas Ceârá esquina con Sao Paulo. A veces detiene el tráfico para que pase algún peatón,  y  cortésmente lo invita a caminar por las líneas de seguridad. Hace esperar al camión por un pasajero que se acerca presuroso, a quien le indica que dé las gracias al camionero.
Con una gran sonrisa y amabilidad indica a un motorista que debe bajar la pantalla de su casco de seguridad para evitar que una piedra o un insecto se impacten con sus ojos, en seguida es despedido con cariño.
Su  actitud ha hecho que en el sitio donde se levantaban 150 multas, ahora sólo se aplican 25 sanciones y el tráfico en esta parte de la ciudad mejoró notablemente.
La enseñanza de vida de Jobson Meirelles es grandiosa: “gentileza genera gentileza. Todos quieren ser tratados amablemente. Yo trato de no sólo multar, sino enseñar lo que es correcto.  Yo gano y gana la ciudad, porque a quien se le trata bien tienen menos accidentes de tránsito.
Por eso es tan importante que tengamos un acto de bondad todos los días; mejor aún: tengamos un acto de bondad a cada momento, para que podamos decir como el agente Meirelles: “cuando uno muda su comportamiento cambia al mundo”.
Salvador Calva Morales es rector de la Universidad Mesoamericana.


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