viernes, 7 de agosto de 2015

COMPARTIENDO TU OPINIÓN

Innovación, la clave del desarrollo.
Salvador Calva Morales
Ante las cifras reportadas por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), acerca de que el 79.5% de la población mexicana vive en situación de pobreza y de vulnerabilidad, tendríamos qué preguntarnos: ¿Qué hacer? La respuesta está en la innovación.
Innovación significa poder generar empresas nuevas tanto para lograr ingresos propios como para ayudar a salir de la pobreza al país, a ese  46.2% de los mexicanos, es decir los 55.3 millones de mexicanos que se encuentran en los criterios de pobreza.
Tal como ya lo hemos dado a conocer a detalle en este espacio, sabemos que la mitad de la población desempleada es la que está formada en las universidades. En un primer juicio podríamos inferir que no necesariamente se trata de falta de preparación. En México es urgente encontrar cuál es el componente de esa inamovilidad.
Existen muchos “huecos” de productos y servicios que todavía no se inventan, o que sólo existen del otro lado del mundo,  y que la sociedad demanda como satisfactores. A eso tenemos que enfocar el interés de nuestros alumnos.
Andrés Openhaimer en su libro Crear o Morir, apunta cinco componentes para la innovación (so pena que de no llevarla a cabo estaremos condenados a la extinción, dice):
La creación de una cultura de la innovación que permita a cada uno la realización de todo su potencial.
Fomentar la educación para la innovación, procesar información y fomentar la creatividad.
Derogar las leyes que matan la innovación.
Estimular la inversión en innovación
Globalizar la innovación.
Se trata de lograr la formación de una masa crítica de mentes creativas señala Openhaimer.
Ciertamente el enfoque empresarial  para innovar lo podemos alentar desde los salones con materias exprofeso. No menos importante sería la formación del alumno para enfrentar el riesgo del emprendimiento, en la certeza de que ese es el camino para asegurar los ingresos económicos a que todo profesionista legítimamente aspira.
Los empleos necesariamente los crea la iniciativa privada, pueden ser las grandes empresas, pueden ser los consorcios extranjeros, o pueden ser los mismos mexicanos, los profesionistas,  investidos de empresarios que quieran dar ese paso.
En un acto de humildad quienes participamos de la educación tendríamos que reconocer que los modelos educativos memorísticos han ido matando poco a poco a la creatividad y con ello las posibilidades de la innovación.
Sin embargo, ya ha sonado la hora. Este es el momento en el que los individuos, las universidades y el gobierno tenemos que hacer, cada uno, nuestra tarea para impulsar la innovación, en vez de dejar morir lentamente la economía.
Salvador Calva Morales es rector de la Universidad Mesoamericana.



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