martes, 14 de julio de 2020

Durante confinamiento, fundamental que menores con TDAH realicen actividades en casa y sean constantes con sus medicamentos.

 Los padres de familia no deben tener temor a los fármacos para tratar este padecimiento, pues no afecta el desarrollo intelectual ni causan adicción.

En el marco del Día Internacional del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), que se conmemora el 13 de julio, especialistas del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) recomiendan a los padres de familia que durante la etapa de confinamiento por COVID-19 elaboren un programa de actividades que mantenga a los menores ocupados durante el día.
El doctor Jesús Maya Mondragón, médico psiquiatra de la Coordinación de Atención Integral a la Salud en el Primer Nivel del IMSS, indicó que las niñas y niños con el diagnóstico de TDAH se caracterizan por manifestar diversos grados de impulsividad, hiperactividad e inatención, síntomas que pueden aumentar por estar encerrados en casa.
Indicó que previo a la emergencia sanitaria, los menores que están en tratamiento cuentan con una estructura a su alrededor que les ayuda a controlar su conducta mediante actividades programadas como levantarse a determinado horario, asearse, desayunar, ir a la escuela, regresar, comer, hacer tarea, entre otras.
“Durante el confinamiento las niñas y niños con TDAH se desestructuran, se les saca de las actividades a las que se habían acostumbrado y por lo tanto, mientras están en proceso de adaptación, pueden presentar mayor inquietud y actitudes de rechazo hacia la familia”, indicó.
Por ello, dijo, es importante que las personas que viven con los menores actúen con paciencia y comprensión mientras implementan una nueva rutina, la cual se sugiere incluya actividades físicas para realizar en casa, además de tareas de tipo académico y cultural, que se vayan intercalando con periodos de descanso.
El especialista del Seguro Social indicó que el manejo del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad requiere una intervención multidisciplinaria que involucra, en primera instancia, al médico familiar, quien otorga el tratamiento o deriva al menor con especialistas en psicología, pedagogía o neurología.
Explicó que en la intervención pedagógica se toman en cuenta las características de la familia, del entorno, la escuela y los profesores, con el objetivo de ayudar a los niños a desarrollar habilidades de aprendizaje y que sean funcionales en los ámbitos familiar, escolar y social para que aprendan reglas de comportamiento.
En aspectos psicológicos se les debe ayudar a controlar sus impulsos y poner límites en su comportamiento por medio de intervenciones conductuales, en donde se solicita la participación de padres y profesores para que den continuidad a la terapia.
Agregó que también es necesario establecer un plan de tratamiento farmacológico, basado en medicamentos que incrementen la capacidad de atención, que es el principal síntoma del TDAH, al mejorar la atención se favorecen los procesos de aprendizaje, disminuye la impulsividad y se controlan los problemas de conducta.
El doctor Maya Mondragón afirmó que el Seguro Social cuenta con diversos medicamentos y que los padres de familia no deben tener temor a los fármacos para tratar el trastorno, pues no afecta el desarrollo intelectual ni causan adicción.
Además, para evitar el contagio de los menores y que permanezcan en casa, estos fármacos están dentro del esquema de Receta Resurtible; con ello, se otorgan tres meses de medicamento sin necesidad de que el paciente acuda a consulta médica.
Destacó que en 2019 el IMSS atendió a 87 mil 645 mil niños con TDAH, a quienes se les otorgaron un total de 229 mil 420 consultas, de las cuales 43 mil 815 fueron de primera vez y en donde se realizó el diagnóstico, además de 185 mil 605 consultas subsecuentes.
Dijo que comúnmente este trastorno se diagnostica en la edad en que cursan el preescolar, pues son más notorias algunas de las señales de alarma: habla mucho y responde rápido, interrumpe las conversaciones, se mueve más que otros niños, hace mucho ruido al estar jugando, además de ser temerario y no medir el peligro al subir barandales o estar en las escaleras.
Afirmó que es de suma importancia iniciar el tratamiento de manera oportuna y evitar o tratar las dificultades de aprendizaje y de socialización que llegan a presentar estos menores.


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