martes, 19 de marzo de 2019


El estrés crónico daña el cerebro y provoca problemas físicos y emocionales.
       · Experta del Instituto de Neurobiología de la UNAM impartió conferencia durante la XIV Semana del Cerebro de la BUAP
El estrés crónico causa envejecimiento prematuro del cerebro, excita las neuronas hasta la muerte, y además puede provocar problemas cardiovasculares y otros relacionados con los sistemas inmunológico y nervioso, así lo dio a conocer Teresa Morales Guzmán, investigadora del Instituto de Neurobiología de la UNAM, durante su participación en la XIV Semana del Cerebro, organizada por el Instituto de Fisiología de la BUAP.
          Al impartir la conferencia “El estrés nuestro de cada día”, en la Unidad de Seminarios de Ciudad Universitaria, señaló que al responder al estrés el cuerpo libera cortisol y a corto plazo esta hormona esteroidea ayuda al cerebro a contender con la emergencia y aumenta la liberación de dopamina. Sin embargo,  “a largo plazo la disminuye, además de que en exceso el cortisol se relaciona directamente con la depresión”.
           Asimismo, el cerebro adulto genera nuevas neuronas en áreas específicas como el hipocampo (proceso conocido como neurogénesis); sin embargo, el estrés o el cortisol crónicos disminuyen la tasa de neurogénesis en esta región del cerebro.
           “Incluso si una mujer durante la gestación se encuentra estresada, en la edad adulta su hijo puede tener una alteración de su respuesta emocional, lo cual puede pasar a otras generaciones debido a los cambios epigenéticos que se conservan” explicó. 
         En cuanto al sistema cardiovascular, el estrés crónico o intenso puede provocar ataques cardiacos, arterosclerosis e infartos. El sistema inmune, por su parte, puede ser dañado de tal forma que se produzcan alergia, asma y enfermedades autoinmunes, además de que hay más susceptibilidad a infecciones.
          En el sistema nervioso central causa depresiones, ansiedad, insomnio y fobias, y otros problemas como diabetes, colitis, fatiga crónica, fibromialgia, eczema y úlceras.
          La investigadora destacó que muchas veces son las situaciones imaginarias las que también contribuyen a la generación del estrés crónico, lo cual podría agravarse hasta convertirse en una enfermedad.
          Por todo lo anterior, Morales Guzmán subrayó la importancia de reconocer la presencia del estrés en la vida diaria y entender que las personas lo experimentan de diferente manera, por lo que hay que saber interpretar las señales, aceptar lo que no se puede cambiar y realizar actividades que nos permitan sentirnos mejor, además de buscar apoyo familiar y profesional, de ser necesario.


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