sábado, 24 de diciembre de 2016

Huixcolotla honra  a Lorenzo Hernández Becerra, fundador de la Central de Abastos.
*Universitario y maestro infundió ejemplo por la dignidad humana.
Por Mireya Ramírez Martínez
Con una misa de cuerpo presente, a la una de la tarde, hoy 24 de diciembre de 2016,  será despedido por los comerciantes Lorenzo Hernández Becerra, líder y luchador social, ahí mismo en la  Central de Abastos de Huixcolotla, que inició como un acto de dignidad hace 22 años.
Hernández Becerra Será inhumado mañana Domingo 25 a las 16:00 hrs., en el Parque Funerario Valle de los Ángeles.
Muchos de los comerciantes no han olvidado como el  9 de julio de 1994 mujeres, niñas, niños, ancianas, ancianos y hombres con sus propios recursos y sin apoyo del gobierno o alguna institución, con sus propias manos construyeron  en 42 hectáreas un mercado público, en donde no se cobra un solo centavo a los campesinos productores de la región, así empezó como tianguis el mercado mayorista de Huixcolotla.
La Historia.
Al iniciar la década de los años 90’s, el más grande tianguis de América Latina que funcionaba desde 1466. Los comerciantes prácticamente estaban atiborrados con sus puestos en el centro de Tepeaca y sus pasillos comerciales llegaban hasta la carretera.
Por aquel entonces  había anuncios de que en varias ciudades estaban quitando a los comerciantes del centro. El Ingeniero Lorenzo Hernández Becerra y otros comerciantes empezaron a compartir sus inquietudes con los productores y comerciantes que vendían en Tepeaca, pensaron que en algún momento la autoridad los sacaría de ahí.
Para tener la seguridad de un sitio para vender los productores de jitomates, chiles, zanahorias y elotes decidieron organizarse y comprar terrenos, de tal forma que con dignidad humana no quedaran relegados. Les dijeron que la escrituración no podía ser a nombre de la organización, tenía que ser a nombre de una sola persona.
Los terrenos se escrituraron a nombre de Pedro Velázquez, entonces líder de los comerciantes, quien junto con el presidente municipal Julián Yunes Arellano y el gobernador Mariano Piña Olaya,  con el pretexto de reordenar el comercio, mediante una inversión de 2,000 millones de pesos, financiada por el Banco Nacional de Pequeño Comercio, y entregaron a la iniciativa privada los terrenos en que se construyó la central de abastos.
Lo que se había comprado a un peso metro cuadrado, querían que los 3,500 comerciantes volvieran a pagar a  750 pesos a la empresa Prisma-Neo. Las bodegas que se construyeron con 70 mil viejos pesos querían venderlas a 15 millones de viejos pesos.
Encabezados por  Rafael Tellez, líder de los jitomateros, Lorenzo Hernández Becerra, Cruz Reynoso por los productores de tomates verdes, Héctor Guerrero de los fruteros y Miguel Ángel Martínez de los chiles verdes, el 21 de agosto de 1991, campesinos, productores y tianguistas abandonan sin violencia el tianguis más grande de América Latina.
El presidente de Tepeaca estaba muy enojado porque cuando estaba el tianguis recaudaba 9millones de viejos pesos mensuales, y sólo entregaba al erario público apenas entregaba la cuarta parte. Además  se quedó con la deuda de las bodegas construidas para la Central de Abastos.
Primero se instalaron en Cuapiaxtla. Un secretario del comisariado ejidal de Cuapiaxtla entró a la junta y escuchó. Habló con el presidente del Comisariado Ejidal que era don Adán Torres para que nos dieran cabida en 30 hectáreas de terreno que ellos tenían. Pero eso no se llevó a cabo. Luego hablamos con el presidente municipal Isaí Rosales Rosales, quien se comprometió a hacer el cambio de uso de suelo y nos consiguieron sí 9 hectáreas de terreno de propiedad privada de los hermanos Tomás y Arturo Flores, quienes nos cobraban semanalmente un millón de viejos pesos. Lo que serían mil pesos de ahora.
Eso se volvió una locura, no sé de donde salió tanta gente de la región, que empezó a pedir lugar para vender, por lo tuvimos que ocupar en total 23 hectáreas de terrenos por ahí. Se tuvieron que hacer fosas sépticas para el drenaje y el agua se aprovechó de los pozos cercanos. Pero todo eso no le gustó al gobierno.
Así que con ayuda del gobernador y el director de Gobierno, Joe Hernández Corona amenazaron a los comerciantes. Las negociaciones con el gobierno seguían pues decían que no se cumplía con el servicio de agua y drenaje. Los comerciantes habían ido con muchas camionetas a lo que era el Palacio de Gobierno en Puebla, ahí les dijo Mario Marín Torres, como Subsecretario A de la Secretaría de Gobernación del Estado de Puebla, amenazó a los comerciantes: “regresen a Tepeaca o les mandamos a los granaderos”.
La gente se enojó y gritó: “ahí los esperamos” y salieron todos a Cuapiaxtla.
Los granaderos llegaron con perros y un trascabo para tirar los palos que teníamos del Tianguis,  el 1 de octubre de 1991.
En todos los pueblos de alrededor tocaron las campanas para que la gente llegara a defender su lugar de trabajo. Se reunieron cinco mil personas de todos los pueblos, dicen que la gente no se va a dejar y que calmen a los granaderos, todos decididos a su patrimonio, tiran gasolina en el piso y amenazan con prender fuego.
Pero el trascabo seguía tirando los puestos, cuando de repente una anciana se sube y baja al maquinista de los cabellos y frena la máquina. La gente rodeó a los granaderos, les quitaron a los perros y los mandaron sin zapatos a Puebla de regreso.
Duraron 3 años en Cuapiaxtla vendiendo. Los comerciantes buscaron otro lugar donde vender, porque conforme fue creciendo el mercado también creció la ambición desmedida, los ejidatarios pidieron a los comerciantes la mitad de sus ganancias, “lo cual no era posible, ni justo”, refirió en cierta ocasión Lorenzo Hernández Becerra.
Por eso buscaron comparar otros terrenos. En pláticas con los ejidatarios de Huixcolotla estuvieron de acuerdo; unos pidieron dinero, otros lugares y dinero y el nuevo tianguis se inició.Era el 9 de julio de 1994.
Lorenzo Hernández Becerra se mantuvo cercano a la historia de la Central de Abasto impulsando y apoyando algunos de los cambios.  Manuel Salvador que duró 10 años no se le cobraba a nadie por vender, no obstante las obras avanzaron para hacer el  drenaje, el agua, el cambio de uso de suelo, el reglamento, los estatutos, el estudio de impacto ambiental, el plan de reordenamiento comercial.
Luego con don Cruz Reynoso Rosas se logró que el área de competencia de la Central de Abastos de Huixcolotla se extendiera con un Dictamen de Regionalización que se publicó en el Periódico Oficial del Congreso de Puebla, con lo que ninguna otra central de abastos puede instalarse en 50 kilómetros a la redonda.
La última administración que concretó acciones a favor de los comerciantes fue la de la de don Josué Rosas Espinoza se separaron las funciones, organizó la oficina y a todo le dio un lugar, y para que “los hombres pudieran sembrar con el sudor de su frente” pero sin tantos problemas enseñó cómo hacer lombricomposta con los desperdicios de las verduras y frutas.
El 21 de agosto de 1991, campesinos, productores y tianguistas abandonan sin violencia el tianguis más grande de América Latina: el Tianguis de Tepeaca.
Primero estuvimos en Cuapiaxtla. Un secretario del comisariado ejidal de Cuapiaxtla entró a la junta y escuchó. Habló con el presidente del Comisariado Ejidal que era don Adán Torres para que nos dieran cabida en 30 hectáreas de terreno que ellos tenían
Luego hablamos con el presidente municipal Isaí Rosales Rosales, quien se comprometió a hacer el cambio de uso de suelo y nos consiguieron sí 9 hectáreas de terreno de propiedad privada de los hermanos Tomás y Arturo Flores, quienes nos cobraban semanalmente un millón de viejos pesos. Lo que serían mil pesos de ahora.




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